LA DIFFRANCE
para Clear Channel.
Ser diferente, vivir de otra manera o, simplemente, ser indiferente a las diferencias políticas, sexuales y físicas de los demás. Este cartel celebra las diferencias que constituyen Francia. «La Diffrance» es un juego de palabras que funde fonéticamente «différence» y «France»: su intención es cuestionar la polarización de esas diferencias individuales, tantas veces presentadas como incompatibles, y que sin embargo forman una identidad común: la identidad francesa.
La diferencia no es división.
Es la identidad común.
El proyecto parte de una observación sencilla: Francia es un país que se cuenta a sí mismo por oposición. Azul contra rojo, metrópoli contra ultramar, tradición contra modernidad. El encargo de Clear Channel pedía celebrar la diversidad francesa, pero una celebración de fachada no bastaba. Había que encontrar una forma capaz de sostener juntos los contrarios sin resolverlos. La respuesta es un tríptico de figuras humanas ordenadas según el azul-blanco-rojo, cuya lectura se multiplica a cada nivel de atención.
Las tres figuras representan a la vez el espectro político —azul conservador, rojo socialista, blanco neutral— y la diversidad física del cuerpo francés: delgado, ancho, alto, con pelo, calvo. El color se desborda del contorno, los cuerpos se solapan ligeramente, las formas encajan como las piezas de un puzle. Por separado, señalan diferencias. Juntas, forman una sola silueta. Es precisamente esa ambivalencia —ser a la vez distinto e inseparable— lo que el juego de palabras «Diffrance» busca nombrar. Los DOM-TOM, la Françafrique, Indochina, la Polinesia Francesa: todas esas Francias periféricas están presentes en la paleta cromática, sin ser nombradas. El cartel no resuelve la cuestión de la identidad francesa. La plantea, con limpieza.
Una palabra.
Dos sentidos.
Una identidad.