MOR-0526 · Caso de estudio 01 / 06Islington, London N1
Dos nepalíes y un turco: tres amigos que en enero de 2025 abrieron un café en Upper Street, con la misma pasión por el café de especialidad y la cocina. El nombre ya existía. El encargo era darle una marca capaz de reunirlo todo sin subrayar nada.
- Año
- 2026
- Cliente
- Morr Café London
- Rol
- Identidad de marca y estrategia, Diseño editorial, Diseño web
- Tipo
- Por encargo
La marca.
Cuatro letras sobre un mismo grosor de trazo y una misma geometría.
La marca empezó por la R, que surgió al observar el devanagari, la escritura del nepalí. El carácter र comparte con la R latina el asta, el ojo y la pierna, pero su pierna acaba en un ángulo que no es del todo occidental. Ese ángulo está en la R de Morr, sin señalar ni explicar, y fijó las reglas que siguen las otras tres letras.
El resto del logotipo nace de la R, sin tipografías adaptadas ni letras prestadas. La M toma su asta y su diagonal; la O es un círculo exacto del mismo grosor. El nombre se lee sin esfuerzo y funciona como una sola pieza en un vaso, un cartel de barra o el pie de una carta.
En uso.
Relación de contraste de 16,8 a 1
El blanco y negro no fue una comodidad, sino un compromiso. La identidad tenía que transmitir lo mismo que transmite el café: claridad, aplomo y la ausencia de todo lo que sobra. El color habría creado una jerarquía entre las dos culturas que están en el origen; prescindir de él las deja en el mismo plano. La paleta dice lo que es Morr antes incluso de pedir el primer plato.
El sistema de cartas reúne tres momentos distintos bajo una sola lógica tipográfica. Los pesos, la jerarquía y el lugar del logotipo se mantienen. Lo que cambia es el tono. El brunch de diario se lee denso y directo. La carta de noche respira de otra manera, más de restaurante que de café. El sistema permite ese salto sin que la identidad se rompa. Una misma marca, momentos distintos.
El monograma.
La M nace directamente del lenguaje de la R. Está construida con los dos trazos rectos de la R, un asta vertical y una diagonal, con el mismo grosor y sobre la misma geometría. Por eso una sola letra puede llevar toda la identidad. Donde el logotipo completo ancla la carta y la barra, la M funciona como icono de la identidad, a la escala de un vaso, una etiqueta o un sello. El monograma nunca se diseñó aparte.
La identidad en pantalla.
En la web, la identidad tiene que transmitir una sensación, no solo una marca. Morr es cálido sin ser blando: tres amigos, una cocina abierta y una sala que pasa del brunch luminoso de diario a algo más recogido cuando cae la noche. Texto negro sobre fondo blanco roto, mucho aire y el logotipo en lo alto de cada página mantienen la misma contención que la identidad. Uno debería notar cómo es el sitio antes de leer una sola palabra.
La tipografía sostiene casi toda la atmósfera: la carta, la historia y los horarios usan los dos pesos del material impreso, y la web suena a una sola voz y no a una plantilla rellenada. La retícula sigue la sección áurea que el estudio usa en su propio trabajo, y las páginas se ven en su sitio a cualquier tamaño, del móvil en la cola al portátil sobre la mesa. Desde el lanzamiento, Morr llega mejor a su público, que reserva mesa antes de venir.
Morr Café · 2026
Una marca.
Sin color.
Todo en la letra.