YBJ-0821 · Caso de estudio 02 / 06Dakhla, Marruecos · 23°41′N 15°57′O
Yara B Joude (S.A.R.L) es una sociedad marroquí de hostelería y turismo fundada por Malika Bouchama y Mustapha Bazzoun. En el centro de su actividad está «Chez LAJWAD», un alojamiento ecoturístico en la región de Dakhla, al borde del Sáhara: doce jaimas bereberes, un ecolodge construido con materiales locales, una cocina saharaui y travesías a camello en pleno desierto. Una invitación a escuchar el silencio que la cultura beduina sabe habitar desde hace milenios.
- Año
- 2021
- Cliente
- Yara B Joude (S.A.R.L)
- Rol
- Dirección creativa, Investigación, Identidad de marca
- Tipo
- Por encargo
El desierto es bello, no miente, es limpio. Por eso hay que abordarlo con respeto.»
« [Le désert] est beau, ne ment pas, il est propre. C’est pourquoi il faut l’aborder avec respect. »
Théodore Monod
El desierto.
El encargo era sencillo: diseñar un logotipo para Yara B Joude (S.A.R.L), sociedad marroquí fundada en Dakhla. La investigación, en cambio, pedía algo más hondo: comprender el territorio, su cultura, la filosofía de un proyecto que sitúa el desierto en el centro de su identidad. La región de Dakhla, en el extremo sur del Reino, no es un decorado más: es un umbral. Entre el Atlántico y el Sáhara, entre lo urbano y el silencio, entre la tradición sahariana y una modernidad aún por inventar.
La invitación que lanza «Chez LAJWAD», el alojamiento ecoturístico del proyecto, no es la de un hotel. Es la de una actitud. El naturalista Théodore Monod pasó la vida recorriendo el Sáhara, y su llamada a abordar el desierto con respeto guio el proyecto. El logotipo debía llevar el mismo rigor: limpio, sin ornamento superfluo, elemental en su estructura. Pero también debía dar testimonio de la belleza que a veces brota de la propia desnudez. Una flor en la piedra. Una geometría en la arena.
Arquitectura marroquíPara la geometría
Cactus aguja de EvaPara la flor
DakhlaPara la paleta
La flor.
El motivo central de la identidad se tomó prestado de una sola planta: la Austrocylindropuntia subulata, más conocida como «cactus aguja de Eva». Originaria de los altiplanos andinos, ha colonizado Marruecos con una discreción notable. Crece donde no crece nada más. En sus extremos brota una flor de un rojo casi incongruente, intensa frente al rigor del paisaje que la rodea. Esa doble naturaleza, la austeridad de la estructura y la intensidad del detalle, encarna precisamente lo que Chez LAJWAD busca ofrecer: el encuentro entre la ascesis del desierto y la generosidad de un destello.
La exploración geométrica se inspira luego en el vocabulario de la arquitectura marroquí e islámica: la repetición, la simetría, el tejido de líneas que se entrelazan hasta formar un motivo único. Los zellige de las medinas, los mocárabes de los palacios, las celosías de los moucharabiehs: sistemas ornamentales que comparten una misma regla. La belleza nace de la restricción. Cada línea supone otra. Cada vacío lo sostiene una presencia. El logotipo, al final, no es ni una planta ni un motivo arquitectónico. Es lo que ambos cuentan juntos: la paciencia de una flor y el rigor de un cálculo.
Las exploraciones.
Tres exploraciones geométricas: arriba cada construcción, abajo la forma en que se resolvió.
01 · Arabesco
02 · Moucharabieh
03 · Mocárabes
La firma.
Un monograma en un registro caligráfico magrebí.
Las tres iniciales, Y, B y J, se componen en un solo trazo, a medio camino entre el monograma occidental y la tughra otomana, esa firma caligráfica en la que las letras se anudan en una sola figura. El gesto no imita la escritura árabe: le toma prestada la gramática. El contraste entre trazos gruesos y finos, la línea continua de un cálamo, los diacríticos en forma de rombo: todos proceden de la tradición caligráfica magrebí, sin una sola letra árabe en la página.
Tres letras latinas, pues, dibujadas en la lengua de otra escritura. La Y aporta el gesto de entrada, la B se encaja en el centro, la J prolonga su asta como el descendente de una ج o una ر. El resultado no es ni una palabra ni una sigla clásica: es una firma visual, un trazo único que condensa la identidad de Yara B Joude en el rigor de un gesto caligráfico. Lo que la flor no pudo ser, lo fue el trazo: el encuentro entre dos mundos gráficos, sin que ninguno borre al otro.
La tipografíaAdrianna Condensed Light
- Mayúsculas
- Minúsculas
- Cifras
- Titular
- Texto
La paletaOcho colores, cuatro parejas
- 01 Henné × Sable 01A#A6211FRGB 166 · 33 · 31CMYK 4 · 95 · 85 · 3401B#DCC09ERGB 220 · 192 · 158CMYK 16 · 26 · 41 · 1
- 02 Argile × Tuareg 02A#D8575FRGB 216 · 87 · 95CMYK 0 · 76 · 48 · 1202B#345477RGB 52 · 84 · 119CMYK 79 · 50 · 18 · 38
- 03 Atlantique × Brume 03A#1C419ARGB 28 · 65 · 154CMYK 97 · 80 · 0 · 203B#9DBDC8RGB 157 · 189 · 200CMYK 44 · 16 · 19 · 1
- 04 Oasis × Terre 04A#307F70RGB 48 · 127 · 112CMYK 76 · 20 · 53 · 2504B#DD7154RGB 221 · 113 · 84CMYK 4 · 64 · 65 · 7
The Desert Signature · 2021
El desierto.
La flor.
La identidad.