THE YELLOW LEOPARD
Cada año, el Festival de Cine de Locarno invita a diseñadores de todo el mundo a presentar propuestas de cartel para su edición anual. Para la 74.ª, nos tomamos la invitación en serio. Locarno es uno de los festivales de cine más antiguos y prestigiosos del mundo: once días de agosto en los que una pequeña ciudad ítalo-suiza, a orillas del Lago Maggiore, se convierte en la capital internacional del cine de autor. Un encargo que merecía investigarse a fondo.
La forma del leopardo ya estaba en el lago.
Solo faltaba dibujarla.
El emblema del festival es el Leopardo de Oro —Pardo d'oro—, que cada año premia a la mejor película a concurso. Es a la vez trofeo e icono, la imagen que cualquiera que conozca Locarno asocia de inmediato con el festival. Pero la investigación reveló algo más inesperado: la orilla del Lago Maggiore, que rodea la ciudad de Locarno por tres de sus lados, traza una silueta inconfundiblemente felina.
El cartel coloca al leopardo donde siempre ha vivido: extendido sobre la geografía de su propia ciudad, superpuesto a una representación cartográfica del lago y sus alrededores. El mapa no es un adorno. Es el cuerpo del leopardo. El amarillo es el oro del Pardo. La composición hace visible algo que siempre fue cierto en Locarno: que el festival y el paisaje que habita comparten el mismo animal.
Tres colores.
Un icono.
Una ciudad que ya era su propio cartel.